Resuelto el misterio de momias de hace 4 mil años con aspecto moderno

Resuelto el misterio de momias de hace 4 mil años con aspecto moderno

Redacción

A principios del silo XX, un grupo de arqueólogos descubrieron una serie de momias datadas de entre el 2000 a.C. y 200 d.C., en el desierto de Taklamakán, al oeste de China. Lo sorprendente de estas momias es que estaban muy bien conservadas, enterradas en ataúdes en forma de barco y cubiertas con pieles de ganado.

Desde entonces, los expertos no habían podido esclarecer el origen de las denominadas Momias de la Edad del Bronce del Tarim.

El historiador estadounidense Victor Mair pensaba que los cadáveres pertenecían a personas migrantes de lenguas indoeuropeas que llegaron a caballo desde lugares remotos de Eurasia.

Por el ganado y su aspecto, se creía que podría tratarse de los Yamnaya, una población de pastores procedente de las etapas rusas que se propagó en el resto de Eurasia.

Sin embargo, un análisis genómico actual plantea que eran indígenas que pudieron haber adoptado métodos agrícolas de grupos vecinos. Investigadores de universidades de Alemania, Corea y de la Universidad de Harvard analizaron los datos del genoma de trece de esas momias, fechadas entre 2.100 y 1.700 a.C., y de cinco individuos de entre 3.000 y 2.800 a.C. de la vecina cuenca de Dzungarian.

De esta forma, descubrieron que las momias no eran foráneas, sino que parecían ser descendientes directos de una población del Pleistoceno que estuvo muy extendida y que había desaparecido en gran medida al final de la última Edad de Hielo.

Los expertos consideran que estas personas vivieron sin grandes mezclas desde hace más de 9 mil años. Sin embargo, pese a ese marcado aislamiento genético, el grupo era “culturalmente cosmopolita”, ya que sus miembros cultivaban trigo, cebada y mijo, tres plantas domesticadas en Oriente Próximo o en el norte de China.

También elaboraban queso empleando una fermentación similar a la del kéfir, una técnica quizá aprendida de los descendientes de los pastores de Siberia, y enterraban a sus muertos con ramitas de efedra, una planta considerada medicinal en los oasis de Asia Central.

Con información de As