Murales, fotos, grabados… El largo historial de censura de grupos conservadores en Aguascalientes

Murales, fotos, grabados… El largo historial de censura de grupos conservadores en Aguascalientes

Gilberto Valadez

Aguascalientes, Ags.- La controversia del Consejo de Laicos de Aguascalientes en contra de un grabado promovido por el Instituto Cultural viene a sumarse a un largo historial de amagos de censura en la ciudad capital. Varios que se han concretado y hasta recibieron el apoyo de alguna autoridad de gobierno.

Si en pleno año 2020 los grupos ultraconservadores estallaron debido a la imagen estilizada de la Virgen de Guadalupe, en el pasado lo hicieron por los murales de Palacio de Gobierno, por la exhibición de películas y  -el caso más notorio- la censura a una muestra fotográfica de desnudos.

En varias ocasiones han ganado e incluso en épocas recientes, como ocurrió hace unos años cuando reaccionaron por espectaculares donde aparecían dos personas del mismo sexo besándose. Y que fue retirado tras las presiones conservadoras.

La Virgen de Helguera

A finales de octubre último, el Instituto Cultural de Aguascalientes promocionó la expoventa del Festival de las Calaveras, usando un grabado en donde la imagen de la Virgen de Guadalupe se fusionó con La Catrina del artista local José Guadalupe Posada.

Esta obra realizada por el cartonista Antonio Helguera es antigua, pero parece que apenas fue descubierta por grupos conservadores que estallaron primero en redes sociales.  A las críticas se unió la Diócesis de Aguascalientes.

Pero el más incisivo fue el Consejo de Laicos, por medio de una carta firmada por el empresario Francisco Javier López Rivera, de la Unión Social de Empresarios de México, quien remitió una carta a Claudia Santa Ana, directora de la dependencia estatal, en donde además de pedir el retiro de la imagen, hasta ellos mismos se compararon con los talibanes islámicos. 

“No estaría mal que recordáramos que, no hace mucho tiempo, por mucho menos que eso, algunos creyentes agredieron con resultados fatales al autor de un insulto en materia religiosa, en Francia”, cerró la misiva.

De lo llamativo del caso es que el propio López Rivera fue uno de los 30 integrantes del Consejo de la Ciudad de Aguascalientes, nombrado por la gestión del entonces alcalde panista Antonio Martín del Campo, actualmente senador.

Aunque la imagen ganó espacios en redes sociales, el amago de censura es un expediente más en el estado de Aguascalientes.

“Fotografías cochinas”

El caso más emblemático de censura y que marcó el nombre de Aguascalientes ocurrió en febrero de 1997. Al igual que ahora, también involucró al ramo cultural. 

Por esas fechas, el Centro de Artes Visuales realizó una exhibición del fotógrafo Carlos Llamas que incluyó imágenes de desnudos. El hecho pudo haber pasado desapercibido hasta que se involucró el Ayuntamiento de Aguascalientes, para entonces ya gobernado por el Partido Acción Nacional.

El jueves 20 de febrero de 1997 la dirección municipal de Reglamentos encabezada por Gerardo Raygoza Rosales determinó la sustracción de al menos cinco cuadros, argumentando “faltas a la moral pública”. El suceso que en un inicio parecía un asunto burocrático atrajo a los grupos ultraconservadores. A los pocos días fue publicado un desplegado en diarios locales en respaldo a la dirección de Reglamentos, entre los firmantes aparecían los empresarios Carlos García Villanueva y José Guadalupe López Valdivia, ligados al Opus Dei en Aguascalientes.

Pero también hubo respaldo en la alcaldía panista hacia Raygoza Rosales, éste último por cierto ligado a grupos conservadores como la Unión Nacional de Padres de Familia. El caso más extremo fue el del regidor del PAN, Leobardo Gutiérrez, quien dijo a los medios: “no se actúa contra la ley cuando son fotografías cochinas”.

Las amenazas de grupos ultraconservadores parecían incrementarse cuando la madrugada del domingo 23, algunos árboles ubicados en la calle Venustiano Carranza, frente al mismo Centro de artes Visuales fueron derribados. Aunque el municipio panista justificó un supuesto accidente de tránsito, las dudas permanecieron en algunos sectores de la población.

El hecho exhibió a nivel nacional el conservadurismo de un sector tradicional de Aguascalientes. El periodista Miguel Ángel Granados Chapa lo calificó como “un criterio torpe, moralista el que algunos gobiernos municipales proponen y significa tratar como niños a los ciudadanos”. Incluso el cartonista Rogelio Naranjo caracterizó a la alcaldía panista con la imagen del Ayatola Jomeini.

Los murales de la discordia

De los antecedentes de censura conservadora en Aguascalientes, tal vez el caso más antiguo ocurrió en la década de los sesenta.

El gobierno del estado avaló la pintura de murales en los palacios de gobierno, encomendando la tarea a un pintor chileno, Osvaldo Barra, quien era discípulo de Diego Rivera. Las autoridades locales le dieron luz verde al artista para plasmar sus ideas, lo cual hizo que la reacción frunciera el ceño. 

El mismo Barra declaró en 1995 a la revista Tiempo de Aguascalientes que mientras pintaba se le acercó lo que él mismo calificó de “una comisión formada por pudientes”, exigiendo que corrigiera menciones de curas y prostitutas sobre el mural, lo cual desechó el pintor.

El historiador Luciano Ramírez Hurtado declaró en octubre de 2017 a la Agencia Informativa Conacyt, que Barra y el gobierno estatal fueron objeto de presiones de grupos conservadores.

“Hubo una polémica muy fuerte a finales de 1961 y principios de 1962, algunos sectores de la sociedad se organizaron, empezaron a lanzar periodicazos en contra del gobernador, que se llamaba Luis Ortega Douglas, exigiéndole que borrara la pintura mural, o que al menos modificase aquellas partes donde se ofendía la sensibilidad religiosa del pueblo de Aguascalientes, y esos temas de la justicia y de la prensa”, destacó. 

Censura superstar

Los amagos de censura abundaron también en el cine: un espacio tradicionalmente de mayor libertad en comparación a otros medios como la televisión o la radio. Las películas 

El cronista Carlos Reyes Sahagún escribió un texto titulado “Jesucristo Superestrella, y la prohibición del Obispo de Aguascalientes” y publicado hace una década, en el cual recordó que el 20 de marzo de 1974, previo al estreno de la mencionada cinta en el desaparecido Cine Encanto, se divulgó un texto en el diario local El Heraldo, donde veladamente se invitaba a no asistir.

“Católico: no te dejes sorprender, la película Jesucristo Superestrella niega el dogma de fe de la divinidad de Cristo y por lo mismo no está ni puede estar autorizada por el Papa, porque es irreverente y blasfema en muy alto grado. No asistas ni permitas que asistan los tuyos”. En cuanto a la publicidad, el largometraje fue anunciado en esa ocasión como “la película del siglo, recomendada por el Vaticano”, rezó el texto, sin firma alguna.

Irónicamente, al menos ha habido dos puestas teatrales en escena con la temática de Jesucristo Superestrella, que ya se han montado en este siglo en Aguascalientes.

Enemigos de los condones

Pero la censura de los grupos ultraconservadores no se ha limitado al ámbito religioso. Por supuesto, también ha alcanzado a la diversidad sexual.

El caso más reciente fue hace unos cuantos años. A inicios de 2016, el Instituto de Salud del Estado (Isea)colocó espectaculares en la ciudad para promover el uso del condón, en uno de estos se mostraba la imagen de dos hombres a punto de sostener una relación íntima. 

La imagen enfureció a la agrupación Provida que inició una fuerte campaña de denuesto. Una de sus dirigentes, Rosario Becerril, declaró el 29 de marzo de ese año, “El Gobierno usa nuestros impuestos para promover la promiscuidad”.

Enrique Flores Bolaños, por entonces director de Atención Primaria a la Salud del ISEA justifico que se usó la imagen de dos personas del mismo sexo para evitar la discriminación.

Por esa vez, las presiones de los ultraconservadores dieron efecto y el gobierno, entonces de extracción del PRI, retiró el espectacular.