Tarde de apapachos vivió Peña en Aguascalientes

Tarde de apapachos vivió Peña en Aguascalientes

Francisco Espinosa

Jesús María, Ags.- Por unas horas, una parte de esta municipalidad dejó de pertenecer al estado de Aguascalientes. Bajo el umbral de los protocolos y la solemnidad de la más alta esfera política del país, los terrenos –y las zonas aledañas- que hoy conforman el Hospital General de Zona no. 3 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) pasaron a ser resguardados por el Estado Mayor Presidencial, con toda la meticulosidad que eso implica.

Por eso, tras un par de cercos de registro y de seguridad, un espacio coordinado desde sus colores hasta la posición de cada una de las sillas se presentaba majestuoso, justo por delante de la entrada del nuevo nosocomio, infraestructura que desde hace unas semanas implica sentido de orgullo a nivel nacional y estatal, debido al empuje que se le está dando al IMSS desde Los Pinos.

Bajo la consigna de una renovación moral y financiera de la institución que resguarda la salud de poco más de 71 millones de mexicanos, todo estaba listo para celebrar la 108 asamblea general del IMSS, la primera que se efectúa en provincia.

Hasta allí, escapando del tráfico de mediodía de la ciudad capital, Enrique Peña Nieto, presidente de México, llegó en helicóptero acompañado del gobernador del estado, Martín Orozco Sandoval.

Casi en medio de la polvareda que provocó el helicóptero aterrizando a un costado del nuevo Hospital, los mandatarios arribaron junto a Mikel Arriola, director general del IMSS y Ernesto Cordero, presidente de la Mesa Directiva del Senado, para estrechar la mano de políticos estatales, entre los que estaba Noel Mata Atilano, alcalde de esta municipalidad.

Posterior a los saludos entre iguales, Peña Nieto arribó por un costado del templete puesto para los asambleístas. Allí, como previamente se había planeado, como tantas otras veces se ha visto por televisión en distintas partes del país, ciudadanos se acercaron hasta el para abrazarlo, tomarse selfies con él y decirle algo al oído.

El mandatario, acostumbrado a esta clase de apapachos desde sus tiempos de campaña, lució en su hábitat natural, ese en el que el priismo ha sabido ir sobreviviendo desde sus tiempos de bonanza y mucho más ahora en sus momentos de bajeza política. Sonreír, agradecer, posar para la foto y hasta el mismo tomar el celular para hacer click: rutina de baño de pueblo que dura casi 10 minutos con música instrumental mexicana de fondo.

De esa primera parte de baño del pueblo el presidente saca el dominio del escenario, con una audiencia a la que va saludando con los ojos bien abiertos y la sonrisa tatuada. Luego se sienta en su lugar central con su corbata perfectamente anudada.

A su costado, sonrisas y cabezas que asienten lo que dice, lo que le llama la atención de los discursos. No importaba que allí, junto a él, esté un gobernador emanado del PAN que tantas veces ha despotricado en contra del priismo.

Era día de valorar el trabajo hecho por el IMSS. En resumen, durante el sexenio pasado todo se hizo mal y en este se ha recuperado no solo la dignidad de un organismo de 74 años de edad, sino que se ha construido viable para un futuro que hace 10 años lucía totalmente oscuro.

Los asistentes aplauden cada logro enaltecido con las subidas de voz de Mikel Arriola, de Martín Orozco y sobre todo con la Peña Nieto. “Tenemos una institución más sensible, innovadora, eficiente y con mayor viabilidad financiera, ya que gracias a sus programas de mejora continua se logró reducir los tiempos de espera, eliminar trámites burocráticos y avanzar notablemente en la digitalización de los servicios, de tal manera que hoy es posible realizar vía internet cuatro de cada cinco gestiones”, presumió el líder de una nación que desde hace cinco años no termina de confiar en él.

Unos días después de que admitió que a su administración le ha faltado completar la tarea en materia de seguridad, entonó con firmeza que “en este sexenio del empleo, hemos generado 3 millones 328 mil trabajos formales en todo el país, lo que es prácticamente el doble de los que se crearon en un período similar de cualquier sexenio anterior; y de estas plazas laborales, casi el 30 por ciento ha sido para jóvenes y 40 por ciento para mujeres”.

Así, en medio del set estipulado por su aparato de comunicación, bajo el resguardo de gente seria de tono firme y corbatas rojas, miembros del Estado Mayor Presidencial, Enrique Peña Nieto tuvo una tarde de apapachos, en donde destacó todo lo bueno que se ha hecho gracias a sus atinadas órdenes y las carencias restantes se trabaja para solventarlas, como la creciente inseguridad y el desplome de la economía, según su óptica.

A su lado no estuvieron los llamados presidenciales del PRI, tal como se había anunciado, pero sí la representación del Senado y de un sindicato poderoso que le declaró fidelidad. También lo hizo Orozco Sandoval, quien matizó, “debemos estar a la altura de la democracia y trabajar por el bien de los ciudadanos”.