Sexo por alojamiento: la subida del precio del alquiler en las afueras de Londres explota la fórmula

Sexo por alojamiento: la subida del precio del alquiler en las afueras de Londres explota la fórmula

El Economista

Los prohibitivos precios del alquiler en Londres ponen en riesgo a los jóvenes vulnerables para ser explotados sexualmente. Proliferan anuncios que ofrecen compartir piso a cambio de favores sexuales en páginas webs de clasificados. La práctica se extiende a las zonas limítrofes de la capital inglesa, donde los precios se han disparado después de tocar techo en la gran ciudad.

El popular sitio de anuncios clasificados Craiglist se ha convertido en su sección de vivienda en un lugar habitual para encontrar ofertas de alquiler de un piso o habitaciones a cambio de sexo u otras propuestas similares.

Al día se pueden publicar alrededor de más de 100 anuncios de este tipo con propuestas para compartir piso a cambio de “mantener relaciones sexuales dos o tres veces a la semana” o “chicas malas por una habitación”.

El fenómeno era habitual en Londres, pero se ha extendido a ciudades cercanas como Rochester, Maidstone o Brighton. Por primera vez en varios años, el precio en la capital inglesa ha pisado el freno y en febrero cayó un 1% respecto al año pasado, según la inmobiliaria británica Your Move. El precio medio se situó en 1.280 libras al mes.

Ante el enfriamiento del mercado del alquiler, se recalienta el de los condados limítrofes a la gran ciudad. “Los salarios de los inquilinos han llegado al límite para poder pagar un alquiler en Londres un techo de asequibilidad y se busca fuera de la capital”, subraya la firma en su informe mensual para explicar el incremento brusco de los precios en los alrededores.

Algunos anuncios son discretos pero suelen dejar claro que van dirigidas a mujeres jóvenes, pero otros son más explícitos indicando que van dirigidos a chicos jóvenes. “Después de quedarme sin trabajo y estar dos meses en la calle tuve que aceptar piso por sexo”, explica Jason de 27 años a la BBC.

El chico encontró un anuncio en el que la oferta por la habitación variaba entre una y 300 libras al mes, “estaba claro lo que implicaba pero hice lo que tenía que hacer para sobrevivir”. Otro de testimonio de una joven explica que tuvo que huir de la casa de su familia por malos tratos y no tenía donde vivir.

Anuncios no ilegales

Los anuncios no son ilegales pero van destinados a personas vulnerables con alto riesgo de terminar explotados. Ante la acusación a los propietarios de ser una forma de prostitución, defienden que “las personas que aceptan la oferta saben a lo que vienen y nadie les obliga”.

Más de un propietario se ha habituado a esta forma de convivencia y busca nuevo compañero de piso. “No me gusta aprovecharme y busco a alguien con más edad que mi hija”, agrega.

Varias organizaciones como Brighton Oasis Project volcadas en la igualdad y en la violencia de género denuncian que la situación es cada vez más habitual y que se sitúan al borde de la ley. Mel Potter, portavoz de la ONG, indica que “el inquilino que acepta la oferta se exponen al riesgo de sufrir abusos porque son personas vulnerables que no tienen otra opción”.