Rocas arden desde hace más de 2 mil años

Rocas arden desde hace más de 2 mil años

Muy Interesante

Turquía.- Cerca de Çıralı nos topamos con el monte Quimera, actualmente llamado Yanartaş (que significa rocas ardientes), cuyo principal atractivo son las llamas que arden continuamente entre sus rocas. Llevan ardiendo al menos 2 mil 500 años.

¿A qué se debe?


Estas llamas se deben a emisiones de gas metano. Es una de las grandes curiosidades más fascinantes de la naturalezaAproximadamente una docena de llamas arden en la ladera de la montaña alimentadas por gas metano que sale por los conductos de ventilación.

Esta llama eterna de la Quimera (de la que nace el mito del monstruo que con cabeza de león que escupe fuego de la mitología griega) es un fenómeno del que encontramos mención por primera vez en el año 300 d.C. por el obispo bizantino Metodio. En la literatura antigua, los orígenes de las rocas en llamas del monte Quimera tienen sus raíces en la mitología griega. Cuenta la leyenda que Quimera, la dragona indestructible que escupía fuego, fue asesinada en su guarida por el héroe Belerofonte. Como se trataba de un dragón indestructible, su lengua de fuego permanece ardiendo eternamente.


En esencia, el gas natural que se escapa de unos dieciocho agujeros y grietas en la roca lleva quemándose desde la antigüedad. Aunque apenas se percibe a la luz del día, se dice que las llamas son visibles incluso mar adentro cuando cae la noche. Los gases aún deben analizarse adecuadamente, pero se sabe que incluyen metano. Las ruinas de la antigua ciudad de Olympos se encuentran a 7 kilómetros de aquí.


Las emisiones también parecen cambiar estacionalmente: los respiraderos y las llamas son más vigorosas en los meses de invierno. Esta es una característica común de tales filtraciones, donde el flujo de gas es modulado por la acumulación de presión de gas inducida por la recarga de agua subterránea y cambios en la presión atmosférica, según un estudio publicado en la revista Geofluids.

Las llamas se agrupan en un área de 5.000 metros cuadrados y son alimentados por emisiones de gas que consisten principalmente en metano e hidrógeno, ambos inflamables.

Este lugar se asienta sobre una ofiolitaun sitio geológico especial donde las rocas que normalmente se encuentran en la corteza oceánica son empujadas hacia los continentes por fallas de empuje. Las rocas ricas en olivino como las del manto tienen una química peculiar. Las rocas del manto son muy inestables cuando se colocan a bajas temperaturas y están rodeadas de agua y oxígeno; se descomponen rápidamente en minerales llamados serpentinas y en el proceso generan mucha energía. Si hay agua alrededor, esa energía puede usarse para provocar formación de hidrógeno; si hay agua y CO2, la energía puede provocar la formación de metano. Ambos gases arderán cuando lleguen a la superficie del planeta, como en este caso.

En el monte Quimera, una ofiolita -atrapada durante la colisión de continentes- está expuesta al agua, a la intemperie y emite metano. Ese metano migra hacia la superficie a medida que se filtra, donde se ha encendido en llamas ardientes permanentemente. Las llamas han estado aquí a lo largo de toda la historia de la humanidad y es la mayor emisión descubierta hasta ahora en nuestro planeta.