“Que no sea la última vez”…

“Que no sea la última vez”…

Gilberto Valadez

Encarnación de Díaz, Jal.- Habían transcurrido unos minutos después de las 8:00 horas de este martes, y fieles de este municipio de los Altos de Jalisco comenzaron a reunirse en la plaza principal. El objetivo: la recepción del nuevo obispo Juan Espinoza Jiménez, que en cuanto a temas religiosos, administra la diócesis de Aguascalientes.

Desde personas que primero aguardaban de pie sobre la calle Miguel Hidalgo, que desemboca a un costado de la plaza principal, pasando por una banda de guerra de la escuela Felipe Ramírez, hasta algunas personas adultas con globos en tonalidades blanco y azul.

Procedente de Michoacán y con una agenda de tiempo ya establecida, Espinoza Jiménez arribó poco después de las 9:00 horas en una camioneta blanca. Al tiempo que las campanas del templo de Nuestra Señora de la Encarnación replicaron en señal de bienvenida.

La recepción fue encabezada por el alcalde Gilberto Palomar, así como los párrocos locales y representantes de la feligresía, quienes acompañaron al nuevo obispo para realizar una breve visita al recinto religioso. El resto de los fieles permaneció en la plaza.

Fueron momentos de tranquilidad para los colonos en un sitio que, al igual que en los Altos de Jalisco, ha azotado la delincuencia. Tan sólo en abril del año pasado, se registraron balaceras hasta por tres días consecutivos. Hoy se pudo observar cerca de un centenar de personas que se acercaron a la plaza. Sin temor a una situación que pudiera salirse de control.

Un par de minutos después de haber ingresado a la parroquia, Espinoza volvió a la plaza, subió a un templete instalado especialmente para la ocasión, donde también fue colocada una imagen de la patrona del municipio y emitió un mensaje en favor de la caridad. “La caridad es un amor muy grande por todos y los demás”, afirmó.

Tras descender del templete, numerosas personas buscaron al obispo por una bendición, la selfie del recuerdo y hasta robarle unos minutos para platicar con él. Tuvo que formarse una valla de fieles para que pudiera volver al vehículo. Antes, una mujer adulta mayor, de cabello lacio entrecano y que sostenía una cartulina con la leyenda Bienvenido, le solicitó: “que no sea la última vez”.

El obispo sonrió en señal afirmativa antes de subir al vehículo y seguir su viaje hasta la capital aguascalentense.