Mercedes de la Garza, investigadora de la UNAM, en el Instituto de Investigaciones Filol√≥gicas. La estudiosa de la civilizaci√≥n maya, adelanta que trabaja en tres proyectos: uno es sobre las plantas curativas y sicoactivas utilizadas por ese pueblo; otro sobre la “historia sumergida de M√©xico”, ligada a los cenotes y las ofrendas descubiertas, y un tercero sobre el misticismo

Pide investigadora entender la grandeza de las culturas antiguas

La Jornada

CDMX.- Conocer el pasado es esencial para que los pueblos puedan trazar su futuro, sostiene la investigadora Mercedes de la Garza (María de las Mercedes Guadalupe Garza y Camino), quien ha dedicado su vida a escudriñar los secretos de la culturas mesoamericanas, en particular los ritos y tradiciones religiosas de los mayas y nahuas. Quien no conoce el pasado, está metido en un presente cerrado y no es capaz de proyectar su futuro, dice en entrevista con La Jornada.

Recientemente distinguida con el Premio Nacional de Ciencias y Artes 2017 en la categoría de Historia, Ciencias Sociales y Filosofía, la especialista del Instituto de Investigaciones Filológicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), considera que luego de más de una centuria de estudios científicos sobre los mayas, se sabe mucho de ellos, pero falta mucho más por saber de esta cultura, una de las más grandes y brillantes de la historia de la humanidad.

La escritora, historiadora y académica de la UNAM relata el enorme impacto que recibió cuando visitó la zona arqueológica maya de Palenque, en su juventud y como estudiante de la licenciatura de letras españolas y que marcó para siempre su vida.

“Desde la entrada quedé fascinada, y luego la subida a la Pirámide de las Inscripciones. Ahí me dije: ‘quiero saber quiénes hicieron estas maravillas y porqué”’, comparte la investigadora, quien después estudiaría la licenciatura en historia y sería discípula del maestro y antropólogo Alberto Ruz Lhuillier, descubridor precisamente de la tumba de Pakal, en Palenque. Estudió también con el historiador y experto en filosofía náhuatl Miguel León-Portilla.

De la Garza define a los mayas como una de las civilizaciones más grandes de la humanidad, no sólo por sus arquitectura, que la vemos en sus maravillosas y refinadas ciudades, sino también porque fueron grandes matemáticos y astrónomos.

Desde casi la época colonial hubo interesados en conocer quiénes eran los mayas. Pero hacer investigación científica en serio se empieza a finales del siglo XIX, ya con varios investigadores, y hasta ahora, explica.

De sus muchísimos trabajos, la especialista, quien fue reconocida con el máximo galardón que el gobierno de la República otorga a los mexicanos más sobresalientes por su obra y que el pasado noviembre recibió el doctorado honoris causa de la UNAM, revela que tuvo la fortuna de ver y tener en sus manos uno de los tres códices mayas que todavía se conservan, ubicados todos en ciudades europeas: Dresde (Alemania), París (Francia) y Madrid (España). Fue este último que, gracias a la intervención de las autoridades de la Casa de América, pudo observarlo de manera directa y –como dice De la Garza– en un momento también tocarlo.

Explica que estos tres manuscritos mayas son los únicos que quedan tras la gran destrucción provocada por los frailes y conquistadores españoles en contra de todo lo que para ellos era idolatría. Añade que en su afán por desterrarla, los religiosos se dedicaron a reunir todos los códices que pudieron en la península de Yucatán, y en un acto de fe, decidieron quemarlos, y terminar así –desde su visión– con la influencia del demonio.

Fray Diego de Landa (franciscano y obispo de la Arquidiócesis de Yucatán entre 1572 y 1579) hizo un acto de fe en la ciudad de Maní y ahí quemó en el atrio de la iglesia todos los códices que encontró. También torturaron y mataron a los sacerdotes que conocían la escritura, que sabían leer los códices; durante mucho tiempo fueron perseguidos y muertos, de tal manera que unos 50 o 100 años después de la Conquista ya nadie sabía leer la escritura jeroglífica. Es ahí donde se perdió el conocimiento de la lectura, narra Mercedes de la Garza.

Recuerda también la enorme resistencia de los pueblos originarios, particularmente los mayas, que por el día eran obligados a recibir la catequesis cristiana en los poblados adonde eran llevados, pero por la noches, en las afueras y reunidos con sus líderes, se transmitían sus antiguos mitos cosmogónicos, hacían sus oraciones e incluso llegaban a realizar algunos sacrificios como los hacían en el pasado.

México es un país multicultural y pluriétnico

Mercedes de la Garza, quien fue directora del Museo Nacional de Antropología de 1997 a 2000 y efectuó una restructuración integral de las 24 salas de ese recinto, opina que el hombre de hoy debe conocer el pasado, y no sólo el de los mayas, sino de todas las grandes culturas que han existido en la historia de la humanidad. Hacer eso es establecer un vínculo con aquello que nos precedió y de aquello de lo que provenimos.

Respecto de México, añade, tiene que ser algo esencial, porque somos una país multicultural y pluriétnico, y los indígenas están ahí. Hoy hay alrededor de 28 etnias mayas que siguen hablando sus lenguas, siguen venerando a sus dioses, aunque ya con otra vestimenta, la Virgen María, Jesucristo o San Andrés. Se dio una yuxtaposición del cristianismo al cual los obligaban los frailes, pero hubo y hay gran resistencia.

La galardonada dice que a los mayas, pero también a otras grandes civilizaciones antiguas, como los babilonios, griegos y egipcios, entre otros, se les atribuyen infundios notables, deslizando incluso la posibilidad de que no fueran humanos.

“Se ha dicho que todos ellos pudieran no ser humanos, lo dicen porque no se explican cómo hicieron esas cosas tan extraordinarias. Incluso, sostienen que la tumba de Palenque refleja un extraterrestre en una nave. ¿Sabe a qué se debe eso? Tristemente a que nosotros, los hombres de hoy, no les llegamos a aquellas culturas en el terreno espiritual, en lo creativo.

Claro nosotros tenemos computadoras, pero crear esas maravillas que lograron ellos no lo entendemos bien. El hombre común de nuestra civilización, no entiende eso, no comprende por qué hubo esas construcciones, no entiende que hayan creado la primera matemática en el mundo con el uso del cero, y también el valor posicional de los signos.

Quienes han difundido estas teorías son oportunistas, sensacionalistas que han ganado mucho dinero que, junto con el poder, son los valores que privan en nuestra sociedad. Entonces, ahí no caben los grandes creadores que fueron los pueblos antiguos, asevera.

La investigadora, quien con pasión ha dedicado su vida al estudio de la cultura maya, habla de los proyectos en los cuales trabaja actualmente.

Uno es sobre las plantas curativas y sicoactivas utilizadas por este pueblo desde la época prehispánica hasta nuestros días; otro aborda la historia sumergida de México, ligada a los cenotes y las ofrendas descubiertas; uno más consiste en el estudio del misticismo, un aspecto de la religión.