Muere David Lynch, genio del cine surrealista, a los 78 años

David Lynch, director de clásicos como Blue Velvet, The Elephant Man y la serie icónica Twin Peaks, falleció a los 78 años. La noticia fue confirmada por su familia a través de redes sociales, donde expresaron su pesar por la pérdida del visionario cineasta.

“Con profundo pesar, nosotros, su familia, anunciamos el fallecimiento del hombre y el artista, David Lynch. Agradeceríamos algo de privacidad en este momento. Hay un gran agujero en el mundo ahora que ya no está con nosotros. Pero, como él diría, ‘Mantén tu ojo en la rosquilla y no en el agujero'”, compartieron en un mensaje en Facebook.

Aunque la causa exacta del fallecimiento no ha sido revelada, Lynch enfrentó en los últimos años un enfisema debido a su largo historial de tabaquismo, enfermedad que lo mantuvo recluido en su hogar.

Nacido el 20 de enero de 1946 en Missoula, Montana, David Keith Lynch comenzó como pintor antes de ingresar al mundo del cine. Su educación en la Escuela del Museo de Bellas Artes de Boston y la Academia de Bellas Artes de Pensilvania lo llevó a explorar nuevos lenguajes visuales en el AFI Conservatory en Los Ángeles, donde dirigió cortometrajes experimentales como Six Men Getting Sick (1967) y The Alphabet (1968).

Su debut cinematográfico, Eraserhead (1977), se convirtió en una obra de culto, marcando el inicio de una carrera prolífica que redefinió el cine experimental y el horror psicológico. En los años 80, Lynch deslumbró con The Elephant Man y sorprendió con su interpretación única de Dune. Sin embargo, fue con Blue Velvet (1986) que consolidó su reputación como un maestro del neo-noir y del surrealismo visual.

Lynch revolucionó la televisión con Twin Peaks, una serie que se convirtió en fenómeno cultural gracias a su estilo onírico y narrativa enigmática. Su legado se extendió con el revival de la serie en 2017, demostrando su vigencia en la industria.

A lo largo de su trayectoria, fue nominado tres veces al Óscar como Mejor Director, recibió la Palma de Oro en Cannes por Wild at Heart (1990) y un León de Oro por su carrera en el Festival de Venecia en 2006.

Le sobreviven sus cuatro hijos: Jennifer, Austin Jack, Riley Sweeney y Lula Boginia Lynch. Con su partida, el cine pierde a uno de sus grandes visionarios, cuyo legado seguirá inspirando a generaciones de artistas.