Migrantes en Aguascalientes, ante la discriminación, enfermedad e incertidumbre

Migrantes en Aguascalientes, ante la discriminación, enfermedad e incertidumbre

Daniela Lomelí
Aguascalientes, Ags.- Aunque llegaron hace unos meses a Aguascalientes, específicamente al municipio de Jesús María, la gente local aún tiene curiosidad por ellos. Los migrantes pasan por las calles y las personas los ven con extrañeza, probablemente preguntándose su lugar de origen y hacia dónde van, los motivos que los trajeron aquí y cómo es que siguen aquí, si avanzarán o si una nueva cultura llegó para quedarse. 
Maxia Malouisin llegó desde Haití con su hijo Maxwell de 3 años de edad y su esposo hace apenas una semana. El cambio de idioma es un reto para ellos y quienes los rodean, ya que conviven con hondureños o guatemaltecos en lo que solía ser un restaurante ubicado delante del Instituto Nacional de Migración que alberga a casi 70 personas, entre los que hay bebés y niños. 
Aunque el intercambio de palabras sea complicado para quienes no dominamos muchos idiomas, no es muy difícil entender que su viaje o su estadía no es sencilla. Ella y su familia han pasado los últimos meses viajando desde Tapachula, en Chiapas, hasta Aguascalientes con los riesgos que esto implica, como la adversidad del clima o el ambiente de inseguridad y abuso hacia ellos. 
Con pena, Maxia no quiso explicar cómo fue que llegaron a la entidad. No compartió cuánto tiempo planean quedarse aquí o si alguna vez seguirá su camino junto con su familia hacia otra parte del país. Se siente observada por el resto de los migrantes que la miraban con rareza por hablar en español. 
Aún así, contó que en el refugio carecen de alimentos, productos básicos de higiene, ropa y medicamentos. Su hijo y otros niños están enfermos, la mayoría por gripe. Es algo que tienen que soportar, porque no tienen dinero para ir al médico ni comprar medicinas. Además, las bajas temperaturas de la noche no ayudan mucho. 
La discriminación o la desconfianza no les pasa desapercibida. Aunque ya cuentan con su carnet migratorio, muchas de las mujeres no han encontrado empleo. Entonces se quedan a cocinar, a buscar comida o a reposar debido a su embarazo. Algunos hombres sí han conseguido una fuente de ingresos y otros, se llevan a sus bebés en brazos y piden dinero en los cruceros. 
Aunque a ella no le ha pasado, sabe que a otros los han asaltado. El propio refugio fue punto de robo, porque se llevaron los asadores con los que cocinaban. Estos hechos los tienen alertas durante las noches, especialmente a los que duermen en la calle. 
Maxia no puede verse a futuro, le preocupa más su presente. Quiere que su hijo deje de estar enfermo, que su esposo encuentre trabajo y que ella pueda tener mejores herramientas de cocina, más alimentos y algo que les ayude a protegerse del frío.  
Según el último reporte de la Unidad de Política Migratoria, de enero a noviembre del año pasado se devolvieron a 819 migrantes desde Aguascalientes, la mayoría bajo la condición de retorno asistido. También se presentaron a 911 extranjeros ante la autoridad migratoria, se otorgaron 423 tarjetas de visitante por razones humanitarias y 32 tarjetas de residente permanente. 
Activistas, como Pavel Cardona Campos, que es coordinador de la Casa Migrante, esperan la llegada de muchos más migrantes a la entidad en los próximos meses, tal como ha ocurrido prácticamente desde septiembre del año pasado.