Mexicana fue abusada sexualmente en Qatar, denunció y la condenaron a 100 latigazos

Mexicana fue abusada sexualmente en Qatar, denunció y la condenaron a 100 latigazos

Redacción

Ciudad de México.- La mexicana Paola Schietekat Sedas fue víctima de abuso sexual en Qatar. Luego de denunciar la agresión, la autoridad decidió condenarla a 7 años de prisión y 100 latigazos. Al conocer su sentencia, logró escapar del país.

Es economista, politóloga y antropóloga y trabaja en el Comité Organizador del Mundial de Futbol, que será el próximo 12 de noviembre. En su trabajo conoció a un hombre con el que formó una amistad, sin embargo, se metió a su departamento y abusó de ella el día 6 de junio del 2021.

De acuerdo con su historia, publicada por Julio Hernández “Astillero”, Paola decidió pasar la noche en un hotel por si su agresor regresaba. Después acudió al Consulado de México y con la policía para denunciar los hechos.

Después de tres horas de interrogatorio en árabe, le exigieron una prueba de virginidad porque, de pronto, ya no era la acusadora, sino la acusada, pues su agresor se estaba defendiendo con el argumento de que era su novia, y que habían tenido relaciones sexuales consensuadas.

“En Qatar, tener una relación extramarital se paga con hasta siete años de cárcel, y en algunos casos la sentencia incluye cien latigazos. De un momento a otro, mi denuncia ya no importaba. La policía refirió el caso a la fiscalía pública, único lugar donde tuve un traductor. Todo se centró alrededor de la relación extramarital, mientras que, bajo mi abaya, la túnica que me recomendaron usar para parecer una ‘mujer de buena moral’, seguían las marcas, moradas, casi negras. Mi abogada casi no habló. Al final, tuve que entregar mi teléfono, desbloqueado, a las autoridades, si no quería ir presa”, añadió.

Destacó que el Supreme Committee la ayudó a salir del país. Su teléfono ya no importaba, aunque había grabado testimonios y los envió a Human Rights Watch para que publicaran en caso de que la arrestaran.

Resaltó que por parte de la autoridad mexicana no tuvo un mínimo de ayuda. “Durante mi proceso, observé la poca, o más bien, nula preparación de la Embajada para actuar en mi defensa. Nadie de las y los diplomáticos hablaba ni un poco de árabe, pero tampoco tenían el menor conocimiento de las leyes locales”, añadió.