MC; los juniors de la política se gastan el erario

MC; los juniors de la política se gastan el erario

Redacción

La serie de Luis Miguel, dada a conocer por Netflix, no solo dio pistas sobre la vida complicada que tuvo el cantante durante buena parte de su niñez y juventud. También tocó, en su momento, cómo los hijos de la clase política priista utilizaban el erario para sus fines personales.

Uno de los personajes más recordados es sin duda Roberto Palazuelos, un galán y ricachón que ha narrado ante las cámaras y sin congoja cómo en efecto la vida en sus mocedades se trató, en su caso y repetidas ocasiones, de reventar a costa del recurso público.

De tiempo atrás, el Gobierno federal dispone de mansiones en puntos turísticos donde algunas veces se recibía a extranjeros, invitados especiales a cumbres, mandatarios o cosas por el estilo, pero que igual eran la lujosa sede de las pachangas de los sexenales juniors que, por supuesto, no pocas veces viajaban a esas paradisiacas residencias con solícito personal incluido, en aeronaves oficiales. Anécdotas que recuerdan a todo mundo porque, entre otras cosas, el PRI era odiado.

Ahora, retomando a Palazuelos, quien es un explotador de las riquezas de Quintana Roo, hay que recordar que el pasado 5 de enero dio a conocer que pensaba en demandar a la periodista Lydia Cacho, defensora de la comunidad quintanarroense, por difamación.

La segunda noticia a nivel nacional sobre este personaje llegó este viernes, cuando el partido Movimiento Ciudadano hizo el anuncio de que en la elección para gobernador de Quintana Roo, a llevarse a cabo en menos de 5 meses, su candidato será… Roberto Palazuelos. Un ejemplo perfecto de eso que llaman no saber si reír o llorar.

Que este personaje incursione en la política no es del todo novedad, pues el partido de la Revolución Democrática había coqueteado con él en fechas recientes. Si ése ya era un extravío —el partido heredero de la izquierda mexicana rogándole a un junior que fuera su representante—, qué pensar ahora de la decisión de Movimiento Ciudadano. 

Si Palazuelos fuera el candidato del PVEM uno creería que la fórmula pecaría de poco original. Sería como cuando se anuncia la segunda parte de una mala película que todos vomitamos. Pero que Movimiento Ciudadano, que se presenta estos meses como la alternativa al lopezobradorismo y al prianismo, decida ligar su nombre con ese personaje que sale en anuncios arriba de un yate y con una iconografía propia de poner a las mujeres en calidad de objeto, permite acuñar un puntual recurso tipo Monsiváis: “pos ya no entiendo”.

Elegir a Palazuelos para unos comicios tan delicados como simbólicos es una paletada de tierra a esfuerzos de emecistas como Patricia Mercado, Martha Tagle, Tere Vale, Salomón Chertorivsky, Clemente Castañeda y el propio Jorge Álvarez Maynez, coordinador de la bancada naranja en San Lázaro. Al parecer, por desgracia, no estamos ante un error o un cabo suelto. Palazuelos es solo el segundo candidato lamentable de Movimiento Ciudadano rumbo al 5 de junio.

No es tiempo de juniors ni de aventuras que solo buscan la rentabilidad de las marcas, la personal de un hotelero cuestionado o de un cantante del ayer, la de un partido que peca de pragmatismo. Hasta el Baby’O, la disco acapulqueña de esa generación, se ha extinguido ya, consumida por un incendio en septiembre donde hubo manos criminales. Los juniors –y los narcojuniors que ya rondaban por ese y otros antros del país, pero esa es otra historia– se quedaron sin su ícono, sin su espacio para gritar cuando calienta el sol; oportuna señal de que hace falta una nueva política, una juiciosa y responsable, además de “exitosa” por involuntariamente chistosa y descarada, como en la serie Luismi.

Con información de El País