Los errores más frecuentes al crear una startup

Los errores más frecuentes al crear una startup

En la jerga económica de los fondos de inversión y el capital riesgo, el tiempo que transcurre desde la creación de una startup hasta que empieza a obtener ingresos se le conoce como el ‘Valle de la muerte’. Este término, el cual hace referencia al desierto de California donde se registran algunas de las temperaturas más altas y extremas del mundo, resume las dificultades de monetizar cualquier idea empresarial.

Esta denominación también subraya los problemas que atraviesa cualquier emprendimiento tras su fundación y el obtener efectivo durante las primeras rondas de financiación. Aunque todas las startups sueñan con convertirse en unicornios, como se conocen a las empresas valoradas en más de 1.000 millones de dólares sin cotizar en Bolsa ni en los mercados públicos, la realidad es que siete de cada diez startups desaparecen al cabo de cinco años.

Problemas para obtener financiación, obsoletas infraestructuras técnicas, falta de personal y no contar con un plan de monetización del producto son los errores más frecuentes de los empresarios que se lanzan a crear una startup. Algunos expertos en emprendimiento y business angels aconsejan fijarse en los juegos de estrategia para aprender a identificar estos problemas: perder los nervios; quemarse y derrochar toda la energía en los primeros meses del emprendimiento; no saber identificar los principales riesgos para la supervivencia del negocio, o no contar con un plan de acción que los minimice.

Por sectores económicos, las startups siguen liderando actividades disruptivas e innovadoras en los negocios tradicionales más asociados a la automatización de procesos, como la logística y la movilidad, las insurtech en el mundo de los seguros, y las fintech en el sector financiero. 

Este último tipo de empresas, las Instituciones de Tecnología Financiera (ITF), han experimentado un notable boom durante los últimos años en México, donde las autoridades obligan a las fintech a inscribirse en el Sistema de Prestadores de Servicios Financieros (SIPRES) bajo dos tipos de modalidades: Instituciones de Financiamiento Colectivo (Crowdfunding) o Instituciones de Fondo de Pago Electrónico (Monederos Electrónicos). Según estudios realizados por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la creación de startups fintech en México experimentó un incremento anual del 23% desde 2016.

Las startups asociadas al e-commerce, la sanidad, la ciberseguridad, el entretenimiento o la educación también han repuntado de manera notable en los últimos años por diferentes motivos y necesidades empresariales.

Desde su creación en 2014, la organización Startup México ha respaldado y asesorado a más de 700 proyectos, y cuenta con campus de emprendimiento en Ciudad de México, Querétaro, Nuevo Laredo, Saltillo, Oaxaca, Mérida y Puebla. Además, esta institución creada para fomentar y aglutinar el ecosistema de las startups en México prevé abrir oficinas en Guadalajara, Tapachula, Aguascalientes, Mazatlán y Monterrey en 2021.

Sin embargo, este impulso empresarial clave para la creación de empleo y el desarrollo de negocios con mayor valor añadido sigue lastrado por algunos factores. Los informes del Banco Mundial sitúan a México entre los puestos 52 y 56 de su ranking ‘Doing Business’, el cual analiza numerosos factores a la hora de crear una empresa en cualquier país, como los días y trámites administrativos necesarios para constituir una sociedad, la facilidad para cumplir con las obligaciones tributarias, el acceso a la financiación pública y privada, entre otros.  

Entre los principales escollos que la clasificación ‘Doing Business’ subraya en México, destacan los elevados tipos de interés en los préstamos bancarios; la escasez de financiación y créditos públicos para apoyar a las pequeñas empresas; la burocracia; la demora en los pagos a los proveedores; la falta de incentivos para apuntalar la inversión privada en investigación y desarrollo; y la creación de ‘hubs’ de innovación y desarrollo empresarial para asesorar y capacitar a las nuevas empresas.      

El emprendimiento y las startups también tiene su cara amarga, como se recoge en una plataforma con cuentas en las principales redes sociales que suma testimonios de pequeños empresarios que fracasaron en su proyecto empresarial. Su objetivo es dar a conocer los principales problemas que enfrenta la creación de compañías, y ayudar a las personas que barajan la posibilidad de fundar su propia empresa a no repetir los errores que cometieron otros en el pasado. Porque como dijo el escritor irlandés Oscar Wilde: la experiencia es simplemente el nombre que damos a nuestros errores.