La peor cruzazuleada en la historia. Ganaba 3 a 0 y pierde 3 a 4

La peor cruzazuleada en la historia. Ganaba 3 a 0 y pierde 3 a 4

Diego Mancera/ El País

Ciudad de México. El Club América volvió a ser el verdugo de Cruz Azul tras ganar por remontada 3-4. Los americanistas zanjaron aún más la maldición celeste de perder en los últimos minutos. En 2009 los de Cruz Azul habían ganado la final de ida 3-1 contra Monterrey, en la vuelta perdieron 1-2 y se les escapó el título de liga. Un año después, en la Concachampions, los de Azul habían superado en la final de ida 2-1 a Pachuca. En el partido decisivo recibieron un gol en el último minuto y les fue despojado otro trofeo más. Quizá la derrota más dolorosa fue en 2013, contra América. En un partido que iban ganando con ventaja de dos goles, les empataron y en los penales les ganaron  el campeonato mexicano.

En esta ocasión los celestes ganaban 3-0 hasta el primer tiempo.Todo parecía salir bien para los chicos de azul. Sin embargo, los americanistas se repusieron con un Renato Ibarra al frente de la estrategia. Al cumplirse el tiempo, América lo había ganado 3-4. El estadio Azul fue opacado por una pequeña mancha amarilla, la del América.

CRUZ AZUL VS AMÉRICA

Cruz Azul había puesto las reglas del juego desde los primeros minutos. La línea defensiva de los celestes respondió con solidez ante los iniciales ataques de los americanistas. El juego se basó en ver qué equipo corría más rápido tras del balón. Fue hasta el minuto 18 cuando el hombre más querido por los hinchas del Azul apareció, Christian Giménez. Lo hizo de manera certera tras cobrar un tiro libre que se incrustó en la portería defendida por Moisés Muñoz para comenzar con el 1-0. El festejo de los futbolistas fue una especie de catarsis liberada.

Los siguientes fueron de terror para los del América. El paraguayo Jorge Benítez tuvo un momento de lucidez al recibir un balón en el área, dar un autopase con el talón y luego burlar a tres defensores. No pudo rematar, pero el balón le quedó a Giménez para hacer su doblete. La tribuna, pintada de azul, se volcó con gritos de “olé” tras cada pase de sus jugadores.

Otro dardo letal llegó al minuto 26 con un Benítez derribado en el área. El árbitro pitó un penal que fue cobrado por el chileno Francisco Silva, un especialista en esos tiros. El 3-0 dejó una marca penetrante, de la cual no se repuso el equipo dirigido por Ignacio Ambriz en el primer tiempo. Al no conseguir el descuento, los americanistas empezaron a con faltas que pusieron a riesgo a sus principales hombres: Pablo Aguilar, Osmar Mares y Rubens Sambueza, el capitán. El América parecía liquidado.

La segunda parte tuvo un giro de 180 grados. Los americanistas se hicieron con el balón y no lo prestaron más a los de Cruz Azul. Fue tal el control, que el mediocampista celeste, Aldo Leao Ramírez, pisoteó el talón de Javier Güémez y se ganó la tarjeta roja en el minuto 52. Ahí empezó la debacle del Azul. Sambueza cobró el tiro libre y apareció Oribe Peralta para el 3-1.

El estratega de Cruz Azul, Tomás Boy, sacó de la cancha al líder Christian Giménez para reforzar su línea defensiva y le dio oportunidad a Omar Mendoza. Del otro lado, Ignacio Ambriz le dio la responsabilidad a Renato Ibarra para la remontada. No lo decepcionó. Al minuto 74, mandó un centro para que el argentino Sivlio Romero hiciera el 3-2. Los del Azul sólo recularon.

La embestida americanista cortó la esperanza de Cruz Azul para alcanzar su segundo triunfo en el torneo. Desde la banda derecha emergió el capitán Sambueza y colgó el balón en el área, para que su compañero, el central Pablo Aguilar, apareciera con el empate 3-3. Los hinchas locales hicieron lo suyo: bañar a los jugadores del América con vasos de cerveza y todo tipo de líquidos.

Cuando el partido aparentaba quedarse en un empate, volvió a aparecer la dupla Ibarra-Romero. Un centro terminó en un remate al centro, que Jesús Corona no pudo desviar. El América logró un intrépido triunfo, fuera de casa luego de perder la anterior fecha el derbi nacional contra Chivas. Esta tarde fue un extraordinario consuelo americanista. A los de Cruz Azul sólo les queda la resignación.