Ha ganado Trump ¿qué hago?

Mauricio Navarro

Aguascalientes, Ags.- El pasado martes 8 de noviembre, se llevaron a cabo las elecciones presidenciales de Estados Unidos. En México muchos estuvieron atentos a la jornada electoral, era común encontrarse en los lugares públicos una televisión sintonizada en canales de noticia que informaban de los resultados electorales.

 

Mientras la noche transcurría, eran más las voces que decían: “Ya nos cargó la chingada. Ya ganó Trump”. Este sentimiento se hacía cada vez más fuerte debido a la impotencia y desesperación ante la política migratoria que el magnate había prometido en campaña. Las emociones pueden resumirse en: el temor de que la economía va a empeorar, la tristeza de ver el fracaso laboral de nuestros compatriotas, el coraje de sentirnos denigrados y humillados por los estadounidenses y lo inverosímil de ver que un discurso racista haga ganar votos.

 

Pero Trump no va a gobernar solo, a pesar de ser el Presidente de una potencia mundial, existen contrapesos que habrá que sortear para poder concluir todas sus promesas de campaña; eso sucede para cualquier gobierno y en cualquier campaña.

 

Primero, Donald no ganó el voto popular. Esto quiere decir que gobernará con una mayoría inconforme con su mandato. Desde ahora, el Presidente Electo tendrá que implementar una estrategia que le permita gobernar al país; el margen tampoco fue muy disparado entre Hillary Clinton y él, por lo que se encuentra con todas las posibilidades de concretar un esquema que le permita ganar adeptos como mandatario.

 

Esto quizá tenga que ver con ese discurso moderado que se le escuchó en su primera intervención después de las elecciones. Sabe que es un momento de oportunidad para lograr que una parte de los votantes de Hillary puedan darle la ventaja de la duda, eso por lo menos le permitiría ganar tiempo y evitar la ingobernabilidad.

 

Dos, el Partido Demócrata deberá actuar como una verdadera oposición desde los escaños que ha alcanzado, ya sea en el Congreso o mediante grupos de la sociedad civil, con el fin de no dejar pasar una sola acción que vaya en contra de los derechos humanos. Tiene que pensar de manera inmediata en su actuar ante las crisis del gobierno y sobre todo las irresponsabilidades que se puedan cometer como actos de corrupción o políticas racistas.

 

Hay cientos de opiniones respecto al futuro de México con la llegada de Donald Trump al poder, las conjeturas estriban en asuntos económicos, sociales, políticos y culturales.

 

Nadie estaba preparado para su plan de gobierno, a pesar de que lo anunció una y otra vez. Todos creían en las encuestas, en la falsa esperanza de que era el único racista en Estados Unidos; la realidad nos ha alcanzado y es hora de actuar.

 

Es un momento crucial para que el Gobierno de la República replantee una política exterior más fuerte con los países del centro y sur de América; las amenazas de Trump por replantear los tratados internacionales tienen que ser un aliciente para abrir la economía a otras latitudes y fortalecer el comercio interior.

 

La política de Estado debe ser más nacionalista. Un país que tiene que recomponerse desde las entrañas, con un sentido de fervor y pasión nacional, hay que trabajar para convencerse de que México es una nación soberana que en un mundo globalizado tiene independencia y carácter. Pero para ello se necesita conciencia de la clase política, sensibilidad de la iniciativa privada y entusiasmo por parte de la sociedad civil.

 

Sin duda puede ser un momento complicado para México, lo más probable es que lo sea. Por eso es mejor prepararse y estar dispuestos a solucionar, los lamentos sólo sirven en los panteones.

 

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