Grupos conservadores y católicos interfieren con la enseñanza: UAA

Redacción

Aguascalientes, Ags.- Los contenidos de la educación elemental en México se han enfrentado a resistencias y conflictos por diferentes actores sociales, en especial grupos conservadores, lo cual impide el cumplir con los planes de estudio, por lo que se requieren conocer estos procesos para avanzar rumbo a una educación integral, objetiva y humanista; comentó en entrevista el catedrático, Salvador Camacho Sandoval, sobre su investigación “Reformas educativas en México y libros escolares. Contenidos en debate”.

Agregó que los tópicos sobre sexualidad y sociedad en los libros escolares han sido los que históricamente han presentado más debates y resistencias por actores como padres de familia y en especial grupos católicos con organizaciones civiles derivadas, lo cual ha significado brechas para la impartición de la educación básica.

Por ello, Camacho Sandoval subrayó que es necesario consolidar una educación integral que les permita a los niños, niñas y jóvenes defenderse en la vida cotidiana de manera independiente, una formación holística que comprenda lo racional, lo afectivo, lo sexual y lo espiritual desde una visión objetiva y bien documentada.

Sobre la educación sexual, el tema más controvertido en México, indicó que es una obligación del Estado mexicano, en lo cual ha avanzado, de forma lenta para algunos y para otros drásticamente, pero también debe ser atendida por los padres de familia e incluso por las instituciones religiosas para ofrecer una visión amplia.

En esta investigación científica, Camacho Sandoval analizó las reformas educativas del México contemporáneo y su contexto sociopolítico, con relación a las resistencias presentadas por algunos grupos sobre los contenidos de los textos escolares. Al respecto, mencionó que un primer momento de tensión se dio en la década de los 30 del siglo XX, durante el periodo presidencial de Lázaro Cárdenas, cuando algunos libros fueron rechazados por ser considerados como proselitistas del socialismo.

Un segundo momento destaca durante el gobierno de Adolfo López Mateos, con el intelectual Jaime Torres Bodet a cargo de la Secretaria de Educación Pública, cuando se implementa la entrega de libros de texto gratuitos, por lo cual se manifiestan en primera instancia los libreros que veían amenazados sus ingresos, mientras que grupos católicos y del Partido Acción Nacional observan en riesgo las escuelas confesionales ante lo que parece un intento de homogeneizar el pensamiento. Aunque algunos colegios simplemente solicitaban la compra de otros materiales, es importante este suceso pues los contenidos fueron desarrollados por académicos e intelectuales.

El catedrático del departamento de Educación también compartió que un tercer periodo de tensión se suscitó en la década de los 70, con Luis Echeverría Álvarez, tras los acontecimientos del 68 y Tlatelolco, debido a contenidos sobre revoluciones sociales de los que se suponía podían ideologizar a los niños; por otra parte, en especial el libro de sexto de primaria sobre reproducción sexual humana presentaban ilustraciones de los órganos sexuales y aparatos reproductores femenino y masculino, lo indignó a la iglesia católica y grupos de laicos en vinculación con el clero. Ante ello, explicó el catedrático, algunas escuelas en Aguascalientes, de manera institucional, engraparon o cortaron las páginas.

Asimismo, durante el salinismo, el libro de historia generó diversas reacciones por su tinte político, en el que se reivindicaba al Porfiriato y se presentaba a Carlos Salinas de Gortari como el líder del progreso mexicano, lo cual también era referencia a la serie de reformas impulsadas por el ejecutivo en su momento, entre ellas la autorización a la iglesia a ser propietaria de escuelas particulares.

Finalmente, Camacho Sandoval discurrió sobre la reforma educativa durante la presidencia de Vicente Fox, en el cual nuevamente fue objeto de debate la educación sexual, esta vez en secundaria. A lo cual, agregó que se estudió el caso de un obispo de Aguascalientes al admitir ni siquiera haber leído el libro, condenó su existencia. En dicho periodo, explicó que se confirió la decisión sobre la distribución de libros de texto gratuitos a los gobiernos estatales, lo cual es preocupante pues se evita cumplir con los contenidos temáticos necesarios.