Gabriel Arellano y sus promesas incumplidas cuando fue alcalde de Aguascalientes

Gabriel Arellano y sus promesas incumplidas cuando fue alcalde de Aguascalientes

Gilberto Valadez

Aguascalientes, Ags..- Ex líder empresarial, ex priista ex simpatizante de Morena y ahora candidato de Movimiento Ciudadano por la presidencia municipal de Aguascalientes, Gabriel Arellano Espinosa quiere retornar un cargo para el que hace una década realizó varias promesas; muchas que se quedaron en el aire.

Reconocido como el abanderado que le devolvió el triunfo al PRI en el Ayuntamiento capital, Arellano Espinosa también pasó a la historia como uno de los últimos funcionarios que dejó inconcluso el cargo para buscar una candidatura a gobernador que no llegó en ese momento.

También quedaron a medias sus promesas de someter a la concesionaria de agua, de transparentar la seguridad pública y hasta el anuncio de que un ex secretario de la ONU revisaría programas de la ciudad de Aguascalientes.

Con sus propias armas

Por años Gabriel Arellano se mantuvo alejado de la política partidista de la entidad. En contraparte, ganó reconocimiento como empresario local, llegando incluso a ser presidente de la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra). Sin embargo, para las votaciones intermedias de 2007 decidió contender por el PRI para la alcaldía de Aguascalientes, posición que había perdido desde las elecciones de 1995 y que se había convertido en feudo del Partido Acción Nacional.

Curiosamente como candidato del PRI, Gabriel Arellano demostró ser más panista incluso que los propios abanderados de Acción Nacional. En su campaña se comprometió a “defender la vida” y gobernar “para las familias unidas de Aguascalientes”. El cénit de su autopromoción católica llegaría durante un debate entre aspirantes, cuando se ufanó de haber acudido a misa y participar “en el sacramento de la eucaristía”.

Al final, todo le resultó al ex líder de Canacintra que derrotó en las urnas al candidato del PAN, Arturo González Estrada, en una votación marcada por el 42 por ciento de la participación de la ciudadanía aguascalentense.

Ahogados en promesas

En el amanecer de su gestión, Arellano Espinosa quiso medir fuerzas con la Concesionaria de Agua de Aguascalientes (Caasa), recurriendo al discurso de la remunicipalización. Manoseado por algunos de sus antecesores.

Entonces Andrés Rodríguez, director jurídico del Ayuntamiento, aseguraba a inicios de 2008 que podía revocarse la concesión del servicio concesionado desde 1993. “El Ayuntamiento de Aguascalientes lo puede hacer a favor de una o más empresas, puesto que el título correspondiente no establece exclusividad”, dijo.

Héctor Macías Díaz sería asignado por Arellano como director de la Comisión Ciudadana de Agua Potable y Alcantarillado (Ccapama), área responsable de vigilar el desempeño de la concesionaria. Para enero de 2008, el funcionario propuso la aplicación de una nueva auditoría a la concesionaria, minimizando la realizada años antes en la gestión anterior del panista Martín Orozco. 

Sin embargo, el tiempo pasó y esa auditoría nunca se llevó a cabo.

De la ONU para el mundo

En la primavera del año 2008, el entonces presidente municipal de Aguascalientes voló a España con motivos de una agenda de trabajo.

Para el 10 de abril de ese año, diarios locales de Aguascalientes publicaron la noticia de un encuentro que Arellano Espinosa tuvo en la ciudad de Madrid con Kofi Annan, quien fuera secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y Premio Nobel de la Paz en 2001. 

El boletín girado a los medios, anunciaba un supuesto acuerdo entre el alcalde aguascalentense con el diplomático, pues a decir de la información: “se comprometió a analizar la situación del Municipio de Aguascalientes y se pueda enviar personal que coadyuve en la realización de este tipo de acciones. De igual forma, a colaborar en proyectos de desarrollo social para fomentar el crecimiento económico y cultural más equitativo”.

A la nota se acompañó una fotografía de ambos personajes. Pero en lugar de aparecer juntos de frente, Gabriel Arellano lucía de espaldas a la cámara, haciendo un gesto con los dedos al ex secretario de la ONU que a cambio permaneció con una postura serena.  

Lo único cierto es que no hay registro de que Kofi Annan, quien murió en el año 2018, alguna vez se hubiera pronunciado sobre la situación en Aguascalientes. Tampoco Arellano volvería a tocar el tema en su gestión como alcalde.

Seguridad insegura

Otro tema obligado para la alcaldía de Aguascalientes es el de seguridad pública. Arellano Espinosa se quejó públicamente de la situación que le había dejado sus antecesores en cuestión de unidades vehiculares y para el 20 de octubre de 2009, amenazó con exhibir las patrullas heredadas de pasadas gestiones. “Vamos a poner en cada esquina, sobre todo en las vialidades importantes de la ciudad, el equipamiento que nos dejó la pasada administración, las patrullas que tú tenías, los policías que tú tenías, para que de esta manera pueda haber realmente una comparación”. 

Incluso el edil priista se ufanó que su administración había dado de baja a más de 200 policías con resultados deficientes, mientras que en el pasado apenas se llegaba a una decena.

Sin embargo, en cuanto a resultados, los hombres de confianza del alcalde en materia de seguridad también quedaron exhibidos.

El 14 de agosto de 2009, elementos de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO) detuvieron a José Manuel García Salcido, encargado de despacho de la Secretaría de Seguridad Pública del Municipio, argumentando una orden de presentación en su contra. Arellano declaró entonces que acataría la orden.

Otros titulares de la seguridad pública del Ayuntamiento en su momento se fueron por la puerta de atrás: Raúl Grajeda Domínguez, quien llegó recomendado como jefe de Seguridad Pública Estatal de Chihuahua, y sería prófugo de la justicia. Mientras que Juan Francisco Gavuzzo Navarro terminaría amparándose al ser involucrado en la compra de un helicóptero, pero a sobreprecio.

A medias

En el cierre de su periodo constitucional, Gabriel Arellano desperdició el tiempo construyendo una fallida precandidatura al gobierno del estado y de plano dejó inconcluso el puesto, solicitando licencia a principios de 2010. Su relevo fue Adrián Ventura Dávila, quien cumplió los últimos meses como alcalde interino de Aguascalientes.

Aunado a ello durante los dos primeros tuvo muchas observaciones no solventadas en las cuentas públicas donde se señalaron excesos como la compra de un toro de lidia, cintos pitiados, sillas de montar, además de actos de negligencia entre ellos cuando se le echaron a perder en dos ocasiones 50 mil huevos en las bodegas del DIF municipal. El entonces alcalde fue cobijado por la mayoría priista en el Congreso del Estado para tapar sus trapacerías.

Arellano no concretó hacerse de la candidatura del PRI a la gubernatura de Aguascalientes, recayendo en el senador Carlos Lozano de la Torre, quien ganaría las votaciones de 2010.

Pero el ex alcalde nunca dejó de soñar con la gubernatura, al grado de renunciar al PRI en 2015 y lanzarse como aspirante independiente en las votaciones de 2016. Donde el voto no le favoreció, sumando menos del tres por ciento de los sufragios.

Sin embargo, volvería a la política partidista con Movimiento Ciudadano, que lo hizo su abanderado para las elecciones de este año en la alcaldía, allí donde dejó promesas sin cumplir.