Enciende Guns N’ Roses San Francisco

Enciende Guns N’ Roses San Francisco

Reforma

San Francisco.- Entre miles de cuarentones eufóricos, Guns N’ Roses se apoderó de la bahía y brindó este martes por la noche un catártico show con olor a mar que los ha devuelto a las más grandes alturas del rock.

Con un Axl Rose repuesto por completo de su fractura en el pie y corriendo de lado a lado como niño que se acuerda de sus fechorías de los años 90, la banda se mostró sólida, ruidosa y peligrosa, tal y como dictan los cánones del hard rock que se consagró en los bares de Sunset Boulevard en 1988.

Vasto repertorio en el AT&T Park que arrancó a las 20:06 horas con “It’s So Easy”, el primerísimo sencillo en la carrera de Guns, y que incluyó otras gemas como “Mr. Brownstone”, “Estranged”, “Live and Let Die” y “Rocket Queen”, así como un cover de “Attitude”, original de los Misfits, en voz de Duff McKagan.

Pocas palabras al público de parte de un Rose que prefirió cantar y escasas muecas de un Slash que, con su eterna playera negra y ese sombrero de marca registrada, optó por tener otra noche de inspiración con solos más elásticos y extensos que los de abril pasado en el Foro Sol, cuando el Not In This Lifetime Tour apenas nacía.

De a poco en la bahía californiana se hizo de noche, mientras Guns aumentaba los decibeles y el olor a mariguana se hacía más penetrante. Cientos de rubias, en su mayoría vestidas con camisetas negras sin mangas pese al aire helado del lugar, se mostraron aún fieles a Axl, aun cuando éste ya invierte más segundos en recorrer de lado a lado el escenario. Aún así, sus gesticulaciones y bailoteos son idénticos a los de 1992, lo que desata gritos y algo más.

Tras versiones más largas de “November Rain” y “Knockin’ On Heaven’s Door”, y un cierre momentáneo con “Nightrain”, la banda finalizó a las 22:40 horas con “Patience”, “The Seeker” y “Paradise City”, himno que se aderezó con el doble de fuegos artificiales que los que tronaron en México.