El peor PAN de la historia

El peor PAN de la historia

Reforma

Ciudad de México.- Un punto azul resalta en un mapa pintado de color marrón Morena. Se trata de Guanajuato, el único estado donde Ricardo Anaya Cortés ganó las elecciones presidenciales del 1 de julio.

Guanajuato es, también, el único de los 32 estados donde se ganaron todos los distritos federales (15 de 15), las dos senadurías de mayoría, la gubernatura y la mayor parte de las alcaldías.

El punto azul contrasta con el desastre electoral provocado por Anaya y su grupo cercano: Damián Zepeda, Marcelo Torres Cofiño, Édgar Mohar, Fernando Rodríguez Doval, Marko Cortés, Santiago Creel, Marco Adame…

Un grupo que desde 2015 centraliza las decisiones en Acción Nacional, al que ahora otros panistas les exigen cuentas.

Las cifras de Anaya y Zepeda son las peores del PAN en 25 años: el candidato presidencial obtuvo 122 mil votos menos que Josefina Vázquez Mota (cuya campaña presidencial de 2012 se calificó internamente como un desastre).

Pero los 12.6 millones de votos de Anaya incluyen 2.7 millones que el PRD y MC aportaron a la coalición Por México al Frente. Sólo como PAN, la candidatura de Anaya captó apenas 9 millones 996 mil votos, casi los mismos de Diego Fernández de Cevallos en 1994, cuando la lista nominal era de 45 millones de electores, la mitad de los 89 millones de 2018.

Con 17.9 por ciento de los votos en la elección legislativa (que es la que se considera para el reparto de prerrogativas), el PAN se mantuvo como segunda fuerza política nacional, pero perdió 15 senadores y 26 diputados respecto a los que tenía en la actual Legislatura.

Fue derrotado en Veracruz, uno de los estados más poblados del país, y tendrá que defender en tribunales el polémico triunfo en Puebla de Martha Érika Alonso, esposa del ex gobernador Rafael Moreno Valle.

En la elección de diputados federales, hay 13 entidades donde el PAN no ganó un solo distrito, ente ellas Baja California, Baja California Sur, Nayarit y Quintana Roo, donde es gobierno estatal. En Durango y Puebla, ganó uno solo.

En la elección de senadores, Acción Nacional sólo ganó Aguascalientes, Guanajuato y Querétaro, y compartió el triunfo con el PRD en San Luis Potosí.

Fue primera minoría en diez entidades: Baja California, Baja California Sur, Chihuahua, Nayarit, Nuevo León, Puebla, Quintana Roo, Tamaulipas, Veracruz y Yucatán. Y no tendrá senadores de mayoría en otras 17.

La negociación del Frente, hecha por Anaya con Alejandra Barrales, Miguel Ángel Mancera y Dante Delgado, le costó cara al PAN y no le dio dividendos.

En opinión del senador Roberto Gil, ese Frente desdibujó la propuesta histórica del PAN, lo alejó de sus militantes y de sus simpatizantes, provocó fracturas y descarriló la campaña.

“El electorado castigó ese matrimonio por conveniencia, y además lo pagamos carísimo”, sentencia Gil.

Anaya obtuvo menos votos que los candidatos del Frente en las nueve entidades donde se renovó la gubernatura. El PRD lo hundió en los estados que gobernaba (Ciudad de México, Morelos y Tabasco) y MC no lo hizo ganar en Jalisco, donde Enrique Alfaro sí se alzó con el triunfo.

Por primera vez en la historia reciente, Acción Nacional perdió el registro en un estado: Tabasco, donde no alcanzó el 3 por ciento de la votación.

En el Estado de México, fue borrado del antes llamado “corredor azul” de la Zona Metropolitana.

Y en Baja California, donde gobierna desde 1989, se puso a un paso de perder las elecciones estatales del próximo año.

Sus resultados son peores a los de 2009, cuando el ex dirigente panista Germán Martínez decidió renunciar por decoro político.

Ante la debacle, las corrientes ajenas a Anaya (principalmente, un grupo de siete gobernadores) se han manifestado porque el grupo dirigente convoque de inmediato a la renovación del Comité Ejecutivo Nacional.

Quieren evitar una nueva imposición del anayismo, cuyo plan de ruta consiste en que Damián Zepeda deje la dirigencia, para que su secretario general Marcelo Torres -en funciones de presidente interino- sea quien designe a los futuros coordinadores parlamentarios: Jorge Romero en Cámara de Diputados y el propio Zepeda en el Senado.

El interino sería el encargado de convocar a un proceso interno en agosto, para que, tras 60 días de campaña, sea electo un nuevo dirigente a mediados de octubre. En paralelo, se tienen que renovar todas las dirigencias estatales. En ese proceso interno, el grupo de Anaya buscaría impulsar al michoacano Marko Cortés.

Los gobernadores no anayistas estarían impulsando la candidatura del gobernador guanajuatense Miguel Márquez, único panista que hoy por hoy puede decir que pudo detener a AMLO en su estado.

Mientras la pugna en el PAN aflora cada vez con más intensidad, Ricardo Anaya ha decidido no dar la cara, y mantenerse alejado, no sólo de los medios, sino del partido.

Crisis histórica
La politóloga Soledad Loaeza, una de las académicas que más ha estudiado a Acción Nacional, considera que la crisis es producto de un desdibujamiento de la doctrina y principios panistas que data de los tiempos de Vicente Fox, y se agravó con la formación del Frente y la imposición de Anaya.

“Acción Nacional llegó a la carrera presidencial con una propuesta totalmente diferente a lo que lo había caracterizado. Renunció a su identidad, clarísima históricamente, en el momento en el que entró al Frente; perdió su fuerza y atractivo”, comenta.

Loaeza ve capacidad de supervivencia en el PAN, siempre y cuando se apegue a sus reglas estatutarias para resolver los conflictos que surgirán tras la derrota.