Cropped closeup of a woman wearing red lipstick and licking her lip

El 42 y el 68, las nuevas posturas sexuales sin penetración

El Mundo

El último estudio de Los jóvenes españoles y el sexo, elaborado por la firma de preservativos Control, concluía que dos posturas que ganan por goleada en nuestro país: aunque ya lo habrás adivinado, son el misionero y el perrito, por este orden. A la primera recurren casi siete de cada 10 parejas de forma habitual. A la segunda, casi la mitad de los encuestados. Otra de las revelaciones que se desprendían del informe apuntaba a que el lugar preferido para practicar sexo entre los amantes ibéricos es la cama.

Sin embargo, en ese mismo estudio se exponía que el 87% de los jóvenes españoles está deseoso de probar cosas nuevas cuando de practicar sexo se trata. Los riojanos, los baleares y los andaluces son, en ese orden, los más dispuestos a innovar. Para ellos, posturas tan peculiares como las de El ángel de la nieve, sólo apta para auténticos contorsionistas o El polinesio, adorada por los más atrevidos, podrían haber caído ya en el saco de lo demodé.

En lo que a las posturas se refiere, hay tantas como quiera la imaginación -y la flexibilidad- de cada uno. Hace ya 20 siglos que el Kamasutra dejó plasmadas 64 posturas, meramente orientativas para muchas parejas. No obstante, aunque es cierto que muchas son familia de otras, se cuentan más allá de la centena las registradas en los manuales sexuales de todo el mundo.

Últimamente, dos de estas posturas no incluidas en el famoso texto sagradohindú están dando mucho que hablar en los foros más subidos de tono de Internet. Han recibido el calificativo de “definitivas” por algunos de los que han decidido incorporarlas a sus rutinas más tórridas. Hablamos del 42 y del 68. Ninguna de ellas incluye penetración pero, aseguran, son capaces de provocar el orgasmo de manera mucho más rápida e intensa.

El 42, perfecto para el sexo oral

La primera de ellas, el 42, es una de esas posturas catalogadas como egoístas. Durante su realización se asumen dos roles: un dador y un recibidor, aunque esto no significa que sólo una de las partes disfrute. El nombre de esta postura viene dado por la forma que proyectan los cuerpos durante su realización. La persona que recibe la acción se encuentra sentada -bien sobre la cama, o sobre una silla, o donde se sienta más cómodo- con la espalda inclinada, haciendo de cuatro. El dador, por su parte, se halla de rodillas balanceando su cabeza hacia los genitales del otro, formando un dos.

A pesar de lo que pudiera parecer, el 42 no es una postura ideada únicamente para que sea el hombre, quien está sentado y la mujer quien se encuentra de rodillas. Si bien es una postura perfecta para una felación de 10, también lo es para un cunilingus de matrícula de honor. La razón de su popularidad radica en que, con esta postura, el que ofrece sexo oral puede mirar directamente a los ojos a la persona que lo está recibiendo, multiplicando así el morbo y, por ende, la sensación de placer.

El 68, de lo más versátil

La otra postura mencionada es el 68. Aunque vecino en la tabla numérica del archiconocido 69 y basado, también, en el sexo oral, tiene algunas diferencias. Al igual que con el 42, hay un sujeto activo y otro pasivo. El que realiza la acción debe tumbarse boca arriba mientras que el sujeto que la recibe debe colocarse encima de la pareja, también boca arriba, dejando caer su espalda sobre el torso.

Después, debe colocar su cabeza entre las piernas de quien se encuentra debajo y, por último, flexionar sus rodillas mientras abre sus extremidades inferiores dejando el hueco necesario para que entre la cabeza de la otra persona. La persona que queda debajo tiene así un acceso inmejorable a su pareja y lleva, además, el peso de la acción mientras agarra los muslos o acaricia su torso de su pareja.

Aquellos que no acepten ser meros espectadores tendrán, además, pleno acceso a los genitales de su compañero. Su creciente fama se debe, pues, a las múltiples posibilidades que el 68 ofrece respecto a otras posturas más convencionales.

Como sucede en otras situaciones en las que uno de los dos sujetos se halla debajo y el otro encima, el 68 requiere de cierta práctica y sumo cuidadocuando la persona que se encuentra en la posición superior supera notablemente en peso a la que le sostiene. No obstante, en esta postura, la persona que está arriba podrá liberar gran parte de su peso apoyándose sobre los codos o los antebrazos. Todo sea por descubrir nuevas formas de disfrute.