Consumo excesivo de alcohol daña el cerebro permanentemente

VICE

Cd. de Mexico.- Realmente nada se compara con la posibilidad de auto infligirte un trauma serio permanente para darle vida a una noche de fiesta descontrolada ¿verdad? Bueno, ¿dónde estaría la diversión de los Whip-Its si no te dejaran un daño en el cerebro equivalente a un “puñetazo de burro” con tu amigo, ahora cojo, en un de coma de risa que podría durar hasta sus 30 años? Bueno, prepárate para aprender lo que probablemente ya sospechabas.

Un estudio recién publicado en la revista Alcoholism: Clinical & Experimental Research -me gusta leerla cuando estoy en un cuarto sin ventanas– examina la correlación entre la exposición repetida al alcohol durante la adolescencia y su efecto sobre el aprendizaje y la memoria. ¿Estás pensando lo mismo que yo? ¡Todos estamos seriamente jodidos! El estudio, traído por nada más y nada menos que por el Department of Psychiatry and Behavioral Sciences de la Duke University Medical School, expuso a roedores adolescentes a alcohol con el fin de explorar el impacto celular y sináptico resultante. El problema es el siguiente, según los científicos: El cerebro no se desarrolla plenamente en la adolescencia.

La exposición repetida al alcohol durante la adolescencia, en términos simples, realmente destruirá algunas conexiones cerebrales que podrían ser útiles en el futuro. Maldita sea. Yo no sé ustedes, pero lo único en lo que podía pensar en lo que respecta al mueble bar totalmente sin vigilancia de mis padres era: “¡aperitivos!” Bueno, ¿a quién se refieren exactamente los investigadores cuando hablan de “adolescentes”?: “A los ojos de la ley, se consideran adultos una vez que las personas llegan a la edad de 18 años, pero el cerebro sigue madurando y perfeccionándose hasta tus veinticinco años”, dijo la autora principal e investigadora post-doctoral, Maryland Louise Risher. ¿Están bromeando? ¿Nada de exposición repetida al alcohol hasta finales de tus veinte años? Toda la nación está en serios problemas. ¡Puta madre! Estoy vagamente recordando ese momento, hace nueve años, cuando me desmayé en el sofá ahora empapado de orina de mis padres, desnudo y sosteniendo una botella polvorienta de Drambuie que nadie sabía que existía. No puedes verlo, pero en este momento hay sangre goteando de mis oídos.

Regresando al tema, esto es lo que sucedió en el experimento. Los investigadores expusieron a los roedores adolescentes a un nivel de alcohol que “resultaría en debilitación, pero no en sedación”. Incluso sin mayor exposición a alcohol en la edad adulta, estos roedores eran, bueno, más estúpidos que sus contrapartes abstemias. “La exposición repetida al alcohol… dio lugar a cambios duraderos en la región del cerebro que controla el aprendizaje y la memoria”, dicen los investigadores. ¡Oh, mierda. De pronto recuerdo de nuevo esas botellas de limoncello. Las que subrepticiamente me tomaba a la tierna edad de 12 años… Retomando el estudio: La memoria y la función cognitiva en las ratas se deterioraron debido a la hiperactividad en la potenciación a largo plazo, o LTP (por sus siglas en inglés), un tipo de mecanismo de sinapsis cerebral. En resumen, las sinapsis de las ratas fiesteras se saturaron y los animales se volvieron incapaces de aprender. Wow. Ahora estoy recordando muchos sake-tinis, tomados a la edad de aproximadamente 15 años, cuando mis amigos y yo nos dimos cuenta de que el único lugar en la ciudad que no nos pediría identificación era el restaurante japonés local. ¡Mierda! Por otra parte, afirman los científicos, hubo un cambio estructural en las ratas después de que absorbieran el equivalente-en-rata de demasiados rusos blancos.

Las espinas dendríticas –que son pequeñas protuberancias de las ramas de las células en el cerebro– permanecieron inmaduras gracias a la exposición temprana al alcohol. En resumen, dicen los investigadores, “algo sucede durante la exposición adolescente al alcohol que cambia la forma en la que funciona el hipocampo y otras regiones del cerebro”, y ese algo no es algo bueno. Maldita Sea. Vasos de fiesta con Yellow Tail. Alcohol de grano. Bacardi Breezers. Smirnoff Ice. ¡Lo recuerdo todo! ¡Estoy condenado! Lo único que puedo decir es esto: ¿Qué demonios? Estamos en 2015. La facultad mental está totalmente sobrevalagdalxq… Más allá del daño cerebral irreversible, ¿qué sería de la adolescencia sin un toque de aguardiente? Seamos realistas, no puedes dar un discurso real sobre cognición a menos que te eches una botella de agua descuidadamente llena de vodka acompañándola de todos los chocolates llenos de licor que quepan en tu boca llena de acné.