Hospitales, bibliotecas (en la imagen) y hoteles de paso, as√≠ como barrios marginales, son sitios id√≥neos para intervenirlos de “manera clandestina” mediante la poes√≠a, explica Armando Alan√≠s

Acción poética cumple 21 años de plasmar sólo versos amorosos en espacios urbanos

La Jornada

Zacatecas, Zac.- La iniciativa Acción poética cumple 21 años de intervenir de manera clandestina centenares de muros de avenidas y corredores urbanos, así como paredes de barrios marginales en ciudades del país.

En entrevista con La Jornada, Armando Alanís Pulido, su impulsor, rememora que en 1996, siendo joven poeta y docente de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), comenzó pintando un primero y largo verso de amor con aires de grafiti clandestino en una pared de la avenida Morones Prieto, muy cerca de la desaparecida Compañía Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey.

Gracias a las redes sociales, Acción poética alcanzó los muros de otros 27 países y de la mano de ciudadanos-lectores, con su retroalimentación e ideas, admite Alanís Pulido, esa promoción de la poesía y la lectura ahora incluso atmosferiza ambientes urbanos.

“Esto yo no lo hacía al principio, pero ahora con ideas de la gente atmosferizamos las geografías; esto es, si estamos cerca de un hospital, una biblioteca o un hotel de paso hacemos algo relacionado”, explica.

Sacar la poesía a espacios públicos

Alanís Pulido afirma que Acción poética surgió de la curiosidad y necesidad de promover la lectura en México, que sigue siendo muy escasa. Y en este país muchas de las cosas que nos pasan y que no nos pasan también son porque no leemos, no ejercitamos ese músculo que nos puede hacer más curiosos, más preguntones, más exigentes.

La idea inicial, sostiene, fue sacar la poesía a los espacios públicos para que las personas se hagan más lectores involuntarios, si tú quieres al principio, pero algo que lleve a ser un lector habitual.

Respecto del perfil literario de lo que él y sus seguidores hacen mediante Acción poética, admite Alanís Pulido, “no nos metemos en política ni religión; todo tiene que ver con versos amorosos.

A final de cuentas, ahora que se acercan tiempos electorales no hay, nada más político que un verso de amor. Tener conciencia de lo que somos capaces.

Frutos de una terquedad

De la difusión internacional lograda con la pinta de fragmentos de poemas, ahora en 27 países, detalla Alanís Pulido, “estoy felizmente asustado: una por la terquedad, no he soltado este proyecto desde hace más de 21 años. Siempre he pintado regularmente toda la semana, o al menos dos o tres veces y esa terquedad empezó a dar frutos.

Luego empezaron las redes sociales y eso ayudó mucho, se empezó a difundir y eso generó que se interesara más gente en México y otros países; las personas vieron también podían sumarse, les gustó el método, la manera de decir cosas y eso ha viralizado el proyecto.

Reconoce que al principio Acción poética surgió “con toda ésta onda del grafiti subversivo, originalmente sí era un trabajo clandestino, pedíamos perdón en lugar de pedir permiso… Bueno todavía en algunos casos.

“Ahora los policías nos saludan y se toman una selfie”, sin embargo refiere que antes había que correr, escondernos.

Incluso en Tijuana todavía hace ocho o nueve años, mientras interveníamos una pared con poesía “nos detuvo la policía y remitió, a pesar de que habíamos sido invitados por el ayuntamiento para hacer nuestra labor. Pero bueno, en ese momento hicimos caso a la recomendación ‘nunca discutas con un policía.

También hay casos, como el de un muchacho que decidió pintar una barda para declarar su amor a una chica.

Al final, “la gran ganona de esto es la poesía, porque se da un acercamiento con los lectores.

“Hemos ido a muchos lugares inhóspitos agobiados por la violencia, a hacer comunidad para recuperar las calles y generar confianza entre las personas mediante la poesía.

Decidimos ir a cien ciudades y poner 100 versos, Zacatecas es la urbe número 66 de ese proyecto, y ahí va, asevera el creador de Acción poética, cuyo más reciente poemario, Balacera, se publicó en 2016 por Tusquets Editores.