A sus 68 años aprendió a leer y escribir y sigue estudiando la primaria

A sus 68 años aprendió a leer y escribir y sigue estudiando la primaria

Redacción

Aguascalientes, Ags.- Elvira Castillo Ortiz nació en El Mante, Tamaulipas, aprendió a leer y escribir a los 68 años en el Punto de Encuentro que tiene el Instituto para la Educación de las Personas Jóvenes y Adultas de Aguascalientes (INEPJA), en el fraccionamiento Vistas de Oriente; actualmente estudia su primaria en el mismo lugar.

“Cuando nací mi mamá murió, mi papá trabajaba y no había quién nos llevara a la escuela” recuerda doña Elvira.

“Cuando me daban un papel tenía que ir con alguna persona para que me lo leyera, si compraba algo no sabía el cambio o lo que iba a pagar, tampoco podía trabajar porque no tenía estudios”.

Años más tarde, Elvira Castillo y su familia decidieron trasladar su residencia para Aguascalientes, fue aquí en donde cambió su vida.

“La asesora Alma Lora Durán nos invitó a que estudiáramos en el INEPJA. Yo creía que ya no iba a aprender por la edad, pensaba ¿en qué me va a ayudar?, ¿qué voy a hacer?, no voy a aprender porque mi mente ya no está para entender muchas cosas; pero ella me convenció y me inscribí”, comentó.

Los deseos de superación de la señora Castillo fueron su mayor motivación “yo quería escribir mi nombre, empecé a juntar palabras hasta saber que era mi nombre, cómo se escribía y cómo se leía; cuando conocí las letras quería comerme el mundo. Ya no me da pena porque ya puedo leer lo que me dan, ya no tengo que buscar a otras personas para que me hagan el favor, por mí misma puedo leerlo y escribirlo”.

Castillo Ortiz asegura que es muy satisfactorio conocer las letras y los números, ya que, dijo, es emocionante juntarlas y saber lo que dicen; “cada palabra, cada letra es como la vida misma, me lleno de entusiasmo de saberlas juntar y saberlas leer”, cuenta Castillo Ortiz.

Para finalizar, Elvira Castillo Ortiz afirmó que uno de sus objetivos es terminar la secundaria y la preparatoria para obtener su certificado y demostrarle a sus hijos y nietos que la edad no es un impedimento para aprender, y que lo único que se requiere es voluntad y entusiasmo.