Ex embajadores de EU alertan a su país sobre la catástrofe económica por romper el TLCAN

Ex embajadores de EU alertan a su país sobre la catástrofe económica por romper el TLCAN

Sin Embargo

CDMX.- Ex embajadores de Estados Unidos en México y expertos en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) alertaron que una salida del país vecino o una renegociación del acuerdo, como lo ha prometido el candidato republicano Donald Trump, dañaría gravemente no sólo a la economía mexicana, sino también a la estadounidense.

Las alertas han comenzado a venir de todos lados desde que la semana pasada, durante la convención republicana, el magnate neoyorquino adelantó que renegociaría totalmente el “horrible acuerdo con China” que tiene Estados Unidos, “y muchos otros”. Entre ellos, Trump prometió “la renegociación del TLC para conseguir una oferta mucho mejor para los Estados Unidos”, e incluso advirtió que rompería la negociación si no consiguen ese tipo de trato.

Latinvex, Latin American Business News & Analysis, una publicación de análisis de negocios sobre América Latina, publicó un reportaje firmado por Joachim Bamrud donde los ex embajadores James R. Jones, Antonio Garza, y el representante del gobierno mexicano en el equipo de negociaciones del TLC, Luis Rubio, alertaron sobre las consecuencias negativas que traerían a la economía de ambos países de hacerse realidad la promesa del republicano.

Por otra parte, el magnate también ha amenazado a México con que si no paga la construcción de un muro en la frontera con Estados Unidos impondrá un arancel del 35 por ciento a todas las exportaciones mexicanas.
En este sentido, James R. Jones, Embajador de Estados Unidos en México bajo la administración del Presidente Bill Clinton, en el periodo de 1993 a 1997, dijo a Latinvex, que “sin duda, el resultado sería una tarifa idéntica impuesta a todas las exportaciones de Estados Unidos a México”.

“Dado que México es nuestra segundo mercado más grande de exportación, una guerra de tarifas de este tipo podría paralizar gravemente el crecimiento económico en ambos países”, dijo Jones, quien actualmente es presidente de la consultora MannattJones Global Strategies,y que participó durante su periodo como Embajador en las negocionaciones de acuerdos laterales y en la aplicación formal y en los primeros años del TLC.
Por su parte, Antonio Garza, ex Embajador de Estados Unidos en México en el periodo de 2002 a 2009, durante la administración de George W. Bush, alertó que “si los cambios renegociados hacen más difícil de llevarlo a cabo o de invertir en la región, entonces el impacto en la economía de Estados Unidos será rápido y negativo”.

Luis Rubio, socio de la firma de abogados Jones Day y quien fue miembro del equipo de negociación del TLC a nombre del Gobierno mexicano, advirtió que de negociarse el tratado el país vecino estará enviando una señal de que también pude renegociar otros tratados en el mundo, lo que podría plantar preocupación entre los inversores extranjeros que operan en aquel país.

El Latinvex destaca que otro problema de la renegociación del TLC es que en torno a él se creó una complejo entrelazamiento de las economías de América del Norte.

Tony Garza recordó que “hay muchas industrias que han organizados sus procesos de producción entre los tres países con el fin de aprovechar las diversas ventajas competitivas o para estar en proximidad a los mercados finales”, en este sentido, alertó que “si se cambiaran las reglas del TLC, a continuación, estas empresas -que emplean no a decenas sino a cientos de miles de personas- pasarían un tiempo difícil y muy costoso para reorganizar sus operaciones para mantener su competitividad”.
Es el caso del sector automotriz, detalla la publicación especializada, pero también de muchas otras empresas manufactureras a lo largo de la industria.

Además, Luis Rubio destaca que una renegociación del acuerdo sería compleja y podría llevar años. Y ejemplificó que en el caso de las disposiciones aplicables a las normas de origen “podrían ser realmente difíciles de renegociar debido a que hay una gran cantidad de productos que tienen origen en los tres países miembros, tales como los automóviles, donde algunas de las piezas están fabricadas en Estados Unidos que también tienen piezas canadienses y luego se modificaron y construyeron en México para ser re-exportados a EU, todo ello bajo el paragüas del TLC”.
El ex Embajador James R. Jones recordó que una disputa previa con México “cuando Estados Unidos falló al nivel de sus obligaciones bajo el TLC sobre el transporte fronterizo, México impuso aranceles de represalia con orientación estratégica que mostraron rápidamente dolor en nuestra economía”.

“Se cambió la dinámica política en América en honor a nuestras obligaciones de los tratados. Así que cualquier cosa que Trump pudiera hacer para alterar el TLC, creo que ciertamente México tomará represalias”, alertó James.
Destacó que aunque México inicialmente registraría un crecimiento económico negativo, debido a que más del 80 por ciento de sus exportaciones van a Estados Unidos, el país del norte podría sufrir más rápido debido a que sería conocido en el comercio mundial como un socio comercial no fiable.

Por su parte, Rubio consideró que la renegociación del TLC tendría un impacto aún mayor en México, sin embargo, dijo que la economía del país está en un posición mucho más fuerte que hace 15 años, por lo cual no tendría el mismo impacto.

Sin embargo, previó, que “cualquier renegociación de los términos del TLC sin duda tendría un impacto en la economía mexicana, tanto como los inversores no vieran confianza de invertir en México si los términos en los que están invirtiendo ahora están en riesgo de ser modificados o eliminados”.

Finalmente, el Latinvex destaca que los expertos discrepan en la libertad que un posible Presidente Trump tendría para renegociar o salir del Tratado.

Jones señala que las posibilidades de Trump en torno al acuerdo son un tema legal aún no claro: “Por Constitución, el Congreso está facultado con responsabilidades en materia de comercio internacional. No creo que un Presidente podría derogar el TLC sin la aprobación del Congreso. Sin embargo, un Presidente puede hacer legalmente ciertas cosas como que los aranceles aumenten por razones tales como la seguridad nacional”.

Por su parte, Rubio cree que cualquier cambio al TLC tendría que ser aprobado por el Congreso. “No sería tan fácil para Estados Unidos retirarse del TLC ya que se requiere la aprobación del Congreso. […] Por dicha aprobación, el Congreso estudiaría y analizaría toda la información económica relacionada con el TLC y no es previsible que la conclusión fuera en el sentido de que la aplicación del acuerdo ha perjudicado a la economía de Estados Unidos como el país se ha beneficiado sobre todo a partir de la eliminación y la reducción de los aranceles y la aplicación de normas de origen”.