El tamaño del miedo

El tamaño del miedo

El Clarinetero

Aguascalientes, Ags.- Más allá de que se tenga o no razón y de que en varias entidades se estén cancelando las presentaciones del cantante Gerardo Ortiz, que sí estamos de acuerdo en su polémico video hace apología a la violencia y al feminicidio, lo que quedó claro es que el gobierno del estado dobló las manos ante los exabruptos de un empresario y locutor.

El móvil que tuvo ese comunicador no fue el prevenir que la ciudadanía se embarre de las interpretaciones del citado artista, sino una cuestión comercial y más que nada la envidia.

Porque él mismo lo citó la semana anterior que por sugerencia del secretario de seguridad pública hace dos años, su empresa no hizo un concierto que tenía programado con el mismo interprete.

Ahora que había dado luz verde a otro empresario obviamente distinto a sus intereses, le caló hondo.

Vamos a hacer una pausa y comentamos estos dos hechos.

En el 2014 vino otro igual o polémico cantante conocido como El Komander a quien no solo no se le prohibió cantar sino que hasta se le brindó una escolta de cerca de 35 elementos de la propia Secretaría de Seguridad Pública Estatal, lo cual constituye una desviación de recursos físicos y materiales para darle seguridad a una sola persona, la cual pareciera un Secretario de Estado, se le escoltó para que se presentara en el Palenque y luego para que dejara el territorio estatal.

En 2015 se presentó Gerardo Ortiz en el Palenque y el mismo día su hermano Kevin Ortiz cantó en un antro del entonces malogrado empresario del casino y el propio palenque, Alejandro Ceja.

La pregunta es ¿Porque el año pasado no se dijo nada?

Ahora lo más preocupante es el tamaño del miedo que una administración pública le tiene a un empresario de la industria de los medios de comunicación.

Lo que se demuestra con esa toma de decisiones. Hay que señalar que en este espacio no estamos en contra de que se haya cancelado. Los motivos son muy válidos, incluso las aplaudimos. Pero qué casualidad que porque lo exige alguien tras un micrófono y se aceleran las determinaciones.

¿Amigo lector no le parece qué es digno de un análisis?