El PAN vive entre la ilegalidad y la democracia interna

El PAN vive entre la ilegalidad y la democracia interna

El Clarinetero

Aguascalientes, Ags.- Ver la paja en el ajeno y no ver la viga en el propio, este adagio de la sabiduría popular encaja perfectamente en Acción Nacional.

Todo el tiempo se la pasa acusando al PRI de mañas, trampas y actos de ilegalidad y en muchas de esas veces tiene la razón hay que decirlo igualmente, sin embargo lo que les critica lo hace a su vez.

Es decir cada vez que hay procesos internos ya sea para elegir candidatos o dirigentes, llámese juveniles, municipales o estatales salen a relucir las irregularidades.

Todo lo que le señalan a sus “odiados“ hermanos tricolores lo hacen cuando les toca vivir una contienda interna.

La promoción del voto afuera de los centros de votación, el acarreo, la compra de votas, la coacción, la amenaza, en fin lo que se les ocurra, los panistas lo hacen y hasta lo mejoran.

El más reciente caso se vive hoy en día, luego de que la precandidata a la presidencia municipal capitalina, Alma Hilda Medina Macías impugnó el triunfo de la hoy nombrada más no ratificada candidata, Teresa Jiménez Esquivel, luego de que la parte derrota señaló la intromisión del alcalde capitalino, Toño Martín del Campo a favor de la mexiquense exdiputada federal.

Apenas hace dos años sucedió lo mismo, cuando se dio la elección de la dirigencia juvenil, la parte derrotada se quejó del cochinero azul que encabezó el grupo del senador, Fernando Herrera y su esbirra, Silvia Garfias para favorecer a su delfín que entre otras cuestiones lo más destacado es que ni siquiera vivía en el estado.

Pero eso amable lector sí hace memoria, cada ocasión que se tiene que definir primero algo en lo intestino del blanquiazul no sale de la manera más pulcra que se diga.

Por ello, el cartón del Canijo Chaneque ilustra a detallo lo que es el PAN con el PRI y viceversa.

Dime de presumes y te diré de qué careces, así de doble caras son los panistas.

Ah pero cuando se les destapan sus mañas, los dirigentes y los propios militantes aseguran que son “cuestiones democráticas“ no ilegales.